usar la IA para hacer prototipos. Joanna Rubio

La maravilla de la IA

usar la IA para hacer prototipos. Joanna Rubio

Hay un momento muy concreto en el día de una creativa publicitaria (o de cualquiera que viva de tener ideas) en el que el cerebro hace buffering.

Suena el WhatsApp del cliente, tienes una reunión en 12 minutos, el guion aún está a medias, el diseño “necesita algo” y, por supuesto, alguien dice la frase maldita: “¿Podemos ver opciones?”.

Antes, “ver opciones” significaba horas. Ahora, significa minutos… si sabes jugar bien tus cartas.

Yo uso herramientas de IA a diario. No como un truco de magia para “hacerlo todo rápido”, sino como lo que son: una mezcla de asistente, banco de pruebas y maquetador hiperactivo que no duerme y no te juzga cuando le pides la idea número 27. Y lo mejor: me permiten automatizar procesos que drenan energía y, sobre todo, plasmar ideas creativas en maquetas (wireframes, storyboards, muestras de copy, diseños, animáticas…) para luego producirlo “orgánicamente” con mimo, con dirección, con rodaje, con voz humana, con criterio.

Porque aquí está el secreto: la IA no es el producto final (casi nunca). Es el boceto acelerado. El “dame un segundo, que lo veo”.


La IA como exoesqueleto creativo: cuando automatizas, te queda tiempo para pensar

A mí lo que más me enamora de estas herramientas no es que “escriban” o “generen imágenes”. Es que hacen algo más valioso: me devuelven tiempo mental.

Automatizar no es “robotizar” tu creatividad. Es quitarte de encima:

  • La repetición (copiar-pegar, versiones, formatos, resúmenes).

  • La fricción (pasar de una app a otra, ordenar assets, renombrar archivos).

  • El “trabajo sombra” (actas, transcripciones, clasificar notas, etiquetar ideas).

Y ese tiempo, que parece poco, se convierte en oro: más calma para dirigir una idea, afinar un tono, detectar un insight, escuchar mejor al cliente, o simplemente… descansar para volver con chispa.

En mi día a día, la IA me ayuda a automatizar cosas como:

1) Capturar ideas sin perderlas
Ideas que me vienen en el metro, en notas de voz, en un post-it mental. Herramientas de transcripción y resumen convierten caos en texto útil. Resultado: tengo un “cajón” ordenado de semillas creativas.

2) Convertir “brief borroso” en brief usable
El típico “queremos algo fresco, premium, joven, pero serio” (sí, todo a la vez). Con IA puedo hacer preguntas de aclaración, detectar contradicciones, y devolver un brief estructurado en 5 minutos. No sustituye la conversación con el cliente, pero la mejora: llegas con el terreno limpio.

3) Versionado inteligente
Copys para anuncios, titulares, claims, CTAs… La IA es buenísima generando variaciones. Y aquí hay un matiz importante: yo no busco “que me lo escriba”. Busco opciones para elegir y, sobre todo, contrastes: ¿y si lo hacemos más directo? ¿Más irónico? ¿Más emocional? ¿Más “lujo silencioso”? ¿Más “TikTok nativo”? Eso me da material para tomar decisiones.

4) Reutilizar contenido sin que parezca reciclado
Un guion largo se transforma en 10 piezas: un carrusel, un reel, un email, un post de LinkedIn, una landing. La IA te ayuda a hacer esa adaptación por formato… pero tú mantienes la coherencia de marca.


La IA como maqueta: del “lo veo en mi cabeza” al “míralo tú también”

Si me preguntas por el superpoder real de la IA en lo artístico, para mí es este:

hacer visible una idea antes de producirla.

Porque muchas veces el problema no es tener una buena idea. El problema es que no se entiende hasta que la ves. Y cuando la ves, pasan dos cosas mágicas:

  1. el equipo se alinea,

  2. el cliente deja de imaginar “otra cosa”.

Ahí entran las maquetas.

¿Qué tipo de maquetas hago con IA?

  • Moodboards visuales: estilo, paleta, atmósfera, referencias estéticas.

  • Storyboards rápidos: secuencia de planos, ritmo, tono.

  • Animáticas (básicas): un “preview” para entender la energía del vídeo.

  • Mockups de anuncios: cómo se vería el copy en una story, un banner, una pantalla.

  • Pruebas de voz: locución con intención, acento, emoción, tempo (para previsualizar).

La foto que te he puesto arriba es un ejemplo perfecto de esta idea: una pantalla con variaciones visuales listas para comparar. Eso, en un proyecto real, es oro para decidir: “vamos por aquí”.

La mejor metáfora que he encontrado

La IA es como el lápiz. Y tú eres la directora de arte, la guionista, la realizadora, la estratega.
El lápiz dibuja rápido… pero no sabe qué historia estás contando.


Mi flujo favorito: del caos al prototipo en 60 minutos

Te cuento un flujo realista que uso cuando quiero pasar de idea a maqueta sin perder el alma por el camino:

1) “Descargo” el concepto

Le suelto a la IA el briefing tal cual, sin vergüenza: lo bonito, lo feo y lo confuso.
Y le pido tres cosas:

  • una síntesis en una frase,

  • 5 ángulos creativos distintos,

  • y 10 preguntas que debería hacerle al cliente antes de producir.

Esto me da claridad y me evita el error típico de empezar a crear con el brief cojo.

2) Hago “casting” de tonos

Pido variaciones del mismo mensaje en tonos distintos:

  • elegante,

  • descarado,

  • emocional,

  • minimalista,

  • humor seco,

  • “premium sin gritar”.

Aquí no busco el texto final. Busco temperatura emocional. Como cuando pruebas luces en un rodaje.

3) Lo vuelvo visual (aunque sea feo)

Genero referencias visuales rápidas (estilo, composición, vestuario, atmósfera). A veces con prompts muy sencillos.
Me da igual que no sea perfecto: es un boceto para decidir dirección.

4) Lo convierto en un “pack de presentación”

En una hora puedo tener:

  • concepto,

  • titular,

  • 3 copys alternativos,

  • storyboard en 6 frames,

  • y un look&feel.

¿Es el resultado final? No.
Es una maqueta que dice: “esto existe, y se siente así”.


Lo más importante: “IA primero, orgánico después” (y así queda premium)

Aquí viene la parte que mucha gente se salta y luego se pregunta por qué su contenido parece… plástico.

Para mí, el orden ideal es:

  1. IA para explorar (velocidad, cantidad, prueba de direcciones)

  2. Humano para decidir (criterio, emoción, coherencia, ética, marca)

  3. Producción orgánica para elevar (rodaje, interpretación, diseño fino, sonido, timing)

Es decir: usas IA como laboratorio, y luego haces el producto final con intención artesanal.

Ejemplo rápido (publicidad)

  • La IA te genera 20 headlines.

  • Tú eliges 2 y los reescribes con oído publicitario.

  • Produces una locución humana que le da verdad.

  • Ajustas el montaje con ritmo real, no “demo”.

Resultado: velocidad + calidad.


¿Qué herramientas encajan mejor? (sin casarte con ninguna)

Sin hacer lista infinita (porque esto cambia cada semana y nadie quiere vivir en un tutorial eterno), yo organizo mi “caja de herramientas” por funciones:

  • Texto e ideación: para brainstorming, estructura, versiones, guiones, claims.

  • Imagen: para moodboards, referencias, storyboards, key visuals.

  • Vídeo: para animáticas, pruebas de estilo, previsualización.

  • Audio/voz: para maquetas de locución, tonos, ritmo, versiones multidioma.

  • Automatización: para conectar apps, mover archivos, generar tareas, etiquetar, guardar.

Lo importante no es la marca de la herramienta. Es tu sistema.


Lo que nadie te dice (y deberíamos tatuarnos en la frente)

1) La IA amplifica… lo que ya eres

Si tienes buen gusto, la IA te hace más rápida.
Si no tienes criterio, la IA te hace más ruidosa.

2) “Más opciones” no significa “mejor trabajo”

La trampa es acabar con 80 versiones y cero decisiones.
El antídoto: define antes qué quieres provocar (emoción, acción, recuerdo, estatus, confianza…).

3) Lo humano sigue siendo el diferencial

La micro-intención en una voz.
El silencio bien colocado.
Una mirada que no se puede “simular” con verdad.
Un insight psicológico que entiende a las personas, no a los datasets.

La IA puede ayudarte a llegar antes… pero no puede vivir la escena por ti.


Mini-guía práctica para empezar hoy (sin agobio)

Si quieres usar IA para automatizar y para prototipar creativo sin perderte, prueba esto esta semana:

  1. Elige un proceso repetitivo (ej: resúmenes de reuniones, versionado de copys, organización de assets) y automatízalo.

  2. Elige un proyecto creativo y crea una maqueta en 1 hora:

    • 1 frase de concepto

    • 3 titulares

    • 6 frames de storyboard

    • 1 muestra de voz (aunque sea de prueba)

  3. Hazte esta pregunta:
    ¿Qué parte tiene que ser 100% humana para que esto sea inolvidable?
    Y pon ahí tu energía.


Cierro con una confesión

Yo no uso IA porque quiera hacer menos. La uso porque quiero hacer más de lo que importa.

Quiero dedicar mi cabeza a lo que no se puede automatizar: entender a la gente, construir emoción, encontrar el giro, hacer que una idea sea inevitable. Y para eso, tener una IA que me quite el peso de encima… es casi terapéutico.

La IA, bien usada, no mata la creatividad: la desatasca.
Y cuando tu creatividad respira… el proyecto deja de ser “contenido” y se convierte en algo vivo.

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