Empezar como freelance: cómo evitar cobrar poco cuando eres nuevo en una profesión
Cuando empiezas en una profesión nueva, hay una frase que aparece más que los anuncios de YouTube:
“Sé que hacer esto no es lo que más te gusta ,y que lo haces grátis pero te dará mucha visibilidad, te lo prometo ”
Claro.
La famosa visibilidad.
Esa moneda espiritual con la que algunos intentan pagar facturas ajenas.
Y el siguiente trabajo, el bien pagado, suele vivir en el mismo sitio que los unicornios.
Lo digo porque llevo años trabajando como freelance, y si algo he aprendido, es que una de las trampas más peligrosas del principio no es no encontrar clientes.
Es aceptar clientes que ya desde el minuto uno te enseñan cómo te van a valorar.
Spoiler:
mal.
Da igual si estás empezando como freelance, trabajando en remoto, montando tu propio proyecto o reinventándote profesionalmente. Siempre habrá alguien dispuesto a explicarte por qué deberías cobrar menos.
Porque “es una oportunidad”.
Porque “te dará visibilidad”.
Porque “hay que empezar por algún lado”.
Sí… pero no necesariamente regalándote.
Mi experiencia: cuando entiendes que no era una oportunidad, era una prueba
Yo también he escuchado todas.
“Ahora no hay mucho presupuesto…”
“Pero esto te va a abrir muchas puertas…”
“Si sale bien, luego vendrá algo más grande…”
Y al principio dudas.
Porque piensas:
igual tienen razón.
Igual así funciona.
Igual primero toca aguantar.
Pero con el tiempo entiendes algo importante:
La mayoría de la gente que empieza pagándote poco, no planea pagarte mucho después.
Planea seguir pagándote poco.
Porque no estaban buscando talento.
Estaban buscando descuento.
Y ahí cambia todo.
Ser freelance no significa trabajar gratis
Ser autónomo, emprendedor o profesional independiente tiene mucha parte bonita: libertad, flexibilidad, elegir proyectos, trabajar desde casa, construir algo tuyo.
Y luego está la otra parte:
aprender a poner límites sin sentir que estás cometiendo un crimen.
Cuando eres nuevo en una profesión, es fácil pensar que tienes que aceptar todo para demostrar que vales. Pero trabajar barato no siempre te abre puertas.
A veces solo te coloca en la categoría de “persona a la que siempre se le puede apretar más”.
Y salir de ahí cuesta bastante.
Aunque estés empezando, ya aportas valor
Aunque estés construyendo portfolio.
Aunque estés aprendiendo.
Aunque todavía no tengas veinte premios ni una foto con Spielberg.
Ya aportas cosas que importan:
tu tiempo, tu energía, tu responsabilidad, tu criterio, tu creatividad y tu capacidad de resolver problemas.
Eso también vale dinero.
Trabajar en remoto o ser freelance no debería significar precariedad con WiFi.
Debería significar libertad con estrategia.
Las frases que suelen usar para pagarte menos
Seguro que alguna te suena:
“Ahora no hay presupuesto, pero después habrá mucho trabajo.”
Después: una dimensión paralela.
“Esto te dará mucha visibilidad.”
Fantástico. A ver si también paga el alquiler.
“Es una gran oportunidad para crecer.”
Sí, emocionalmente.
“Para ser tu primer proyecto, no está mal.”
No confundamos principiante con gratuito.
“Esto te servirá para portfolio.”
Perfecto, pero el portfolio no paga Hacienda.
“Si nos gusta, te llamaremos para algo más grande.”
Entonces cuando llegue lo grande, hablamos.
Ahora estamos en el presente, no en la ciencia ficción.
Reinventarse no significa empezar desde cero
Muchas personas cambian de profesión, se hacen autónomas o deciden emprender después de años haciendo otra cosa.
Y ahí aparece otro error:
pensar que todo lo anterior no cuenta.
Claro que cuenta.
Tu experiencia previa, tu forma de comunicar, tu madurez, tu disciplina, tu visión y tu manera de trabajar también forman parte de tu valor.
No estás empezando desde cero.
Estás empezando desde experiencia.
Y eso cambia todo.
Cómo empezar bien como freelance
Si estás arrancando en el trabajo remoto o en una nueva profesión, esto ayuda bastante:
Define una tarifa mínima por debajo de la cual no aceptas proyectos.
Pregunta siempre cuál es el presupuesto antes de lanzarte.
No aceptes promesas vagas como forma de pago.
Aprende a diferenciar una oportunidad real de una excusa elegante.
Cobra por el valor que aportas, no solo por las horas.
Y, sobre todo, aprende a decir no sin escribir una tesis doctoral justificándolo.
Conclusión
Empezar como freelance requiere valentía.
Reinventarte profesionalmente también.
Pero no hace falta empezar mal pagado para demostrar que vales.
No hace falta aceptar migajas para parecer profesional.
Ni decir que sí a todo para que te tomen en serio.
Puedes ser nueva en una profesión y aun así cobrar de forma justa.
Puedes estar aprendiendo y seguir poniendo límites.
Puedes trabajar en remoto, emprender y construir tu camino sin aceptar cualquier cosa.
Porque una cosa es tener hambre de crecer.
Y otra muy distinta es dejar que se aprovechen de ella.
Soy Joanna Rubioy me encantaría ahorrarte algunos dolores de cabeza, unas cuantas decepciones innecesarias y, sobre todo, esa mala costumbre de poner ilusiones en las personas equivocadas.
Crecer profesionalmente no debería consistir en aprender a base de golpes… aunque a veces pase.
Si puedo evitarte alguno, ya habrá merecido la pena.
Beso fuerte y a seguir emprendiendo y creyendo en ti !
Joanna Rubio Productions




